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28 de mayo de 2012

Un avión más que una máquina

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16-08-08_1111 Era una mañana soleada, el viento estaba en calma y había poco tráfico en el Aeropuerto MRPV, ya estaba con mi instructor de vuelo en el punto de espera de la pista 27 en la Cherokee PA-128, delante nuestro se encontraba otro monomotor a punto de despegar; cuando este inició su carrera de despegue nos dirigimos a la cabecera de la pista y esperamos la autorización de la Torre de control para despegar. En mis pensamientos más que la lista de chequeo, pasaban los momentos previos al despegue, el cielo azul y despejado, el viento calmo y aunque las comunicaciones radiales junto con el rugir del motor llenaban la cabina del Piper me encontraba como ajeno en un pequeño instante íntimo, un descubrir con ojos claros aquellos momentos previos antes de remontar el aire en está sorprendente máquina llamada aeroplano monomotor. Al fin la torre autorizó nuestro despegue y empujando el acelerador a fondo inicie la carrera de despegue atento al indicador de velocidad para cuando llegara a la velocidad adecuada remontar el cielo …

Al virar hacia la izquierda para tomar rumbo a la zona de entrenamiento uno todo el paisaje se iba transformando, ya estaba formando parte de un pequeño grupo de personas que podían desconectarse de la tierra por un tiempo, los autos, las edificaciones, las carreteras se veían allí abajo como figuras de un modelo a escala ya a 4500 pies fijé mi mirada en un punto en las montañas que imponentes se levantaban frente a nosotros y me permitía mantener mi rumbo seguro chequeando contra el gyro y el compás de la cabina.

Aunque el instructor me insistía en mantener la vista al frente escaneando el cielo de izquierda a derecha, me hacía difícil no volver mi mirada hacia las alas de la Piper, y maravillarme ante el hecho de que esas superficies permitieran “flotar” en el aire a un nave de 2400 libras de peso. Ya había estudiado el capítulo donde con argumentos de Aeronáutica se explicaba el por qué sucedía esto, pero yo seguía maravillado por aquella sensación de lograr algo tan extraordinario como volar.

Después de una hora de giros, de banqueos a 20 grados, de cambios de rumbo volvimos al campo de aterrizaje y nos preparamos en una aproximación final a la pista 09, en un inicial derecho del patrón miraba la pista a mi derecha y cuando giré para alinearme en la aproximación final no tenía ni idea de la senda de aproximación ni como aterrizar en ese listón plateado que se extendía más allá de la hélice del avión, pero mi instructor al lado me iba dirigiendo, entonces dejé de preocuparme ya llegaría el momento en que lo haría sin compañía, por ahora solo disfrutaba el momento y esperaba que el tren de aterrizaje tocara la pista y concentrarme en mantenerme al centro de la misma.

Por más que digan que un avión no es más que una máquina para mi seguirá siendo un algo ante el cual sentirme maravillado …

Hay veces que el miedo de cumplir los sueños es el más grande obstáculo que tenemos, y cuando lo hemos iniciado sonreímos y nos decimos a nosotros mismos: “de saber que era tan fácil no habría esperado tanto tiempo …”

"No se puede defraudar al espíritu. Si todavía no ha aprendido y si volar es lo que lo que más desea en el mundo, aprenderá. No importa quien sea usted ni la edad que tenga ni donde viva; si lo desea volara. Parece extraño pero es así." Richard Bach "El don de volar"

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es cierto, el único límite para cumplir un sueño es nuestra propia mente, hay que tomar la decisión de hacer lo que sueñas, ya que un infinito mundo de posibilidades se abre ante nuestros ojos. Apunta un norte y síguelo, verás que puedes hacer muchas más cosas de las que creías.